EXPOSICIÓN 3. Eugenio Ampudia. Sostener el infinito en la palma de la mano
El pasado martes fui a visitar esta exposición ''viviente'' de Eugenio Ampudia. Digo viviente, porque las obras de la sala están distribuidas de tal forma que invitan al espectador a relacionarse más activamente con ellas. Dejando atrás el gran panel rojo con el nombre de la exposición y una breve explicación del autor y su obra, nos adentramos en una sala completamente llena de relojes en movimiento. Llama bastante la atención porque prácticamente vas esquivándolos. Las gruesas líneas negras que marcan las horas están pegadas al suelo, y en su parte central se encuentra una peana con los grandes manecillas, una roja y la otra negra. Con estos relojes que prácticamente hay que ir esquivando, el artista trata de hacer referencia al tiempo, al nuestro en concreto, algo personal que nosotros empleamos de mejor o peor forma, pero que al fin y al cabo cada uno decide cómo lo aprovecha, como lo vive. En los laterales de la sala de los relojes se exhiben colecciones de libros y varios varios videos seleccionados por el artista proyectados en las blancas paredes. En uno de ellos aparece un piloto de carreras de moto (claramente editado por ordenador) haciendo un circuito a toda velocidad por el museo del Prado. Este me ha llamado bastante la atención y probablemente el artista lo relaciona con el tiempo de ocio de cada persona, unido al arte.
Subiendo por la escalera accedemos a una sala cuadrada, con un vacío en el medio donde podemos ver desde arriba la sala de los relojes vivientes. Mientras recorremos los pasillos nos sorprenden una serie de colchones repartidos por el suelo frente a diferentes imágenes. Podemos escoger entre un montón de colchones que están situados frente a imágenes. Podemos elegir habitar frente a un cuadro del museo del prado, una basílica, el Palau de la música, etc.
Con toda esta exposición el artista unir aquellos elementos que son únicamente nuestros; nuestro tiempo, el ocio y juego y el dormir.
Subiendo por la escalera accedemos a una sala cuadrada, con un vacío en el medio donde podemos ver desde arriba la sala de los relojes vivientes. Mientras recorremos los pasillos nos sorprenden una serie de colchones repartidos por el suelo frente a diferentes imágenes. Podemos escoger entre un montón de colchones que están situados frente a imágenes. Podemos elegir habitar frente a un cuadro del museo del prado, una basílica, el Palau de la música, etc.
Con toda esta exposición el artista unir aquellos elementos que son únicamente nuestros; nuestro tiempo, el ocio y juego y el dormir.
Comentarios
Publicar un comentario